Querella contra Iñigo Ramírez de Haro por ofensas al sentimiento religioso.

Querella contra Iñigo Ramírez de Haro por ofensas al sentimiento religioso.

Querella contra Iñigo Ramírez de Haro por ofensas al sentimiento religioso.

El Centro Jurídico Tomás Moro presentó querella criminal por la presunta infracción de los artículos 510 y 525 del Código Penal contra Ramírez de Haro.
Dicha querella fue turnada al Juez de Instrucción número 26 de Madrid como imputado.

Junto a la querella el Centro Jurídico Tomás Moro acompaño más de  3.000 denuncias presentados por los ciudadanos por "provocar el odio o la discriminación por motivos religiosos y por hacer escarnio de las creencias religiosas" con su obra (Me cago en Dios), que se representó en el teatro del Círculo de Bellas Artes.

El martes 22 de junio de 2004 tras la declaración de Ramírez de Haro, la abogada del autor, Cristina Almeida, señaló que "nadie se ha leído la obra, porque hay más denunciantes que número de espectadores que la hayan visto", y expresó que el abogado de la acusación, que representa al Centro Jurídico "Tomás Moro", ha basado sus preguntas "en noticias de prensa y no en la obra".

Javier Pérez Roldán, abogado del Centro Jurídico Tomás Moro, señaló por su parte que las querellas que han interpuesto "defienden la dignidad humana, no el Cristianismo" y comentó que tanto el juez como el fiscal han preguntado al autor por la intencionalidad de la obra, a lo que respondió que su intención no era ofender sino mostrar una experiencia autobiográfica.

La obra de teatro, representada en el Círculo de Bellas Artes hasta el pasado 2 de mayo, propone que las religiones ”estén prohibidas hasta los 18 años”, que se advierta en las puertas de las iglesias, mezquitas y sinagogas que “la religión mata” o que se ”obligue a desfogarse sexualmente a curas y monjas al menos dos veces al mes con su correspondiente cartilla”. Todo esto, en un escenario consistente en un inodoro y mucho papel de váter.

Javier María Perez Roldán como letrado del Centro Jurídico Tomás Moro amplió la querella con la petición de que se prohíban nuevas representaciones y que se incauten todos los ejemplares impresos de la obra. “Se hace patente que la intención del autor era la ofensa; las medidas cautelares se justifican por la alarma social causada”, declaró el letrado quien aseguró también que “obras de este tipo fueron parte responsable de las matanzas desatadas por motivos religiosos en tiempos de la II República Española”.Según el Centro Jurídico Tomás Moro, “entre ciertos artistas existe la conciencia de que gozan de patente de corso para injuriar u ofender gratuitamente las creencias de millones de personas; actuamos como acusación en este procedimiento penal para remarcar que los artistas, como todos los demás ciudadanos, no están al margen de la ley y deben cumplirla”, puntualiza Victor Lozano.

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