Estudio chileno expone fallas básicas en investigación sobre salud materna

Estudio chileno expone fallas básicas en investigación sobre salud materna

Por Susan Yoshihara (Traducido por Luciana María Palazzo de Castellano)

Nueva York, 1 de junio de 2012.- Un investigador médico chileno publicó un estudio clave sobre la conexión entre la disponibilidad del aborto y la salud materna. Descubrió que el aborto legal no contribuye con esta última y lo demostró utilizando una enorme cantidad de datos del amplio historial médico de Chile.

El Alan Guttmacher Institute, fundado por Planned Parenthood, intentó desacreditar el estudio y algunos dicen que, al hacerlo, dañó su propia credibilidad.
Guttmacher afirma que el artículo chileno no es consecuente con la mayor parte del material publicado en revistas médicas revisadas por pares. El investigador, el dr. Elard Koch, epidemiólogo de la facultad de medicina de la Universidad de Chile, respondió que los estudios revisados por pares son en sí defectuosos porque se basan en gran medida en datos no científicos, como ser encuestas. En cambio, Koch dijo que su propio estudio se basa exclusivamente en métodos científicos e información nacional de calidad excepcionalmente alta.

La réplica de Koch a las afirmaciones del Instituto Guttmacher también revelan cuán poco familiarizados están los investigadores del Instituto con los hechos en torno al aborto y a la mortalidad materna no sólo en Chile, sino en muchos países. Por ejemplo, el Instituto reiteró la suposición de base de que las mujeres habitualmente mienten sobre el hecho de haber abortado y no procuran la atención postaborto en países donde la práctica es ilegal. Koch mencionó los registros impecables de Chile en este sentido y calificó el ataque del Guttmacher de «inconsistente y sesgado», señalando que la falta de «estricto rigor científico» llevó a Guttmacher a obtener con mucha frecuencia cifras de aborto erróneas en América Latina.

El estudio chileno comprobó que tras que el aborto fue prohibido en 1989, la tasa de mortalidad materna disminuyó en casi el 70 % en ese país. Lo llamativo del estudio chileno es que pudo analizar registros detallados del período previo y posterior a la restricción legal, algo que ningún otro estudio ha podido utilizar. La crítica del Guttmacher no dice nada sobre este punto.

El análisis del Instituto esquivó completamente el principal hallazgo del estudio. Durante un período de 50 años que se extiende entre 1957 y 2007, la tasa chilena de mortalidad materna disminuyó en un 93,8%. Se descubrió que lo más importante fueron las mejoras en el nivel educativo de las mujeres. Esto las ayudó a sacar ventaja de otros avances, como ser mejores programas de atención prenatal, más partos asistidos por personal calificado, agua potable y acceso al alcantarillado.

El estudio advirtió que la educación de las mujeres es tan importante que puede tener un efecto modulador sobre otros factores que antes se concebían como los más importantes al proyectar las tasas de mortalidad materna, como ser la tasa total de fertilidad del país.

Este es el segundo indicador de la existencia de grietas en el rigor del sector de la investigación internacional sobre salud materna. El informe recientemente publicado de la Organización Mundial de la Salud sobre la materia reconoció tácitamente la primacía metodológica de otro grupo de investigadores independientes, de la Universidad de Washington, por sobre los investigadores de la ONU respecto a las tendencias globales en mortalidad materna.

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