Nos preocupa la protección de los menores víctimas de la violencia doméstica.

Nos preocupa la protección de los menores víctimas de la violencia doméstica.

Nos preocupa la protección de los menores víctimas de la violencia doméstica.

El Centro Jurídico Tomás Moro manifiesta la posible desprotección en Castilla La-Mancha de los menores víctimas de vieolencia doméstica.


 

Madrid, 9 de marzo de 2016.- Con ocasión del Día Internacional de la Mujer celebrado el pasado 8 de marzo, don Emiliano García- Page, Presidente de Castilla La-Mancha anunció la elaboración del borrador de la nueva Ley Regional para la Prevención de la Violencia de Género.

 

En este sentido el Señor García- Page adelantó que la nueva legislación contemplará que los niños y niñas que pierdan a sus madres a causa de la violencia de género, sean considerados huérfanos para que puedan acceder a las ayudas de solidaridad. De esta manera, aunque los menores tengan a sus padres vivos cumpliendo condenas, podrán beneficiarse de estos recursos para evitar una contradicción jurídica.

 

Igualmente García-Page incidió en que la igualdad “es una actitud ante la vida”, y por este motivo “merece la pena no resignarse en esta lucha por la igualdad y no hay excusa para no hacerlo”.

 

Desde el Centro Jurídico Tomás Moro felicitamos al presidente de Castilla La-Mancha por su compromiso en remover todos los obstáculos necesarios para la conseguir la igualdad real entre hombres y mujeres, no obstante a este Centro Jurídico le preocupa que la nueva legislación que está en fase de borrador establezca una injusta discriminación entre los niños huérfanos como consecuencia de la violencia doméstica.

 

La vocalía de familia del Centro Jurídico Tomás Moro, comprometida con la erradicación de cualquier tipo de violencia doméstica, independientemente del sexo y edad de la víctima, se ve en la necesidad de recordar al Señor García- Page que aunque desde el año 2011 no existen datos oficiales sobre el número de hombres fallecidos a manos de sus parejas femeninas, sin embargo en el año 2009 (según datos del Consejo General del Poder Judicial) murieron 10 varones a manos de sus parejas femeninas y 55 mujeres a manos de sus parejas masculinas.

 

En muchos de los fallecimientos como consecuencia de la violencia doméstica (independientemente del sexo del agresor) se constata la existencia de menores que constituyen víctimas colaterales de los conflictos de pareja y que necesitan ayuda y reparación. En este sentido no comprendemos la limitación de protección únicamente a los menores que han sufrido la tremenda pérdida de sus madres, pues consideramos que los niños que han perdido a sus padres por culpa de la violencia doméstica también están necesitados de la misma protección.

 

Es necesario recordar que el INE ya contabilizó (sin concretar los casos de fallecimientos masculinos) que en el año 2014 2.703 hombres fueron víctimas de violencia domésticas frente a 4.381 mujeres, es decir que el 38 % de las víctimas de violencia doméstica son de sexo masculino. En dichos contextos de violencia doméstica los menores sufren igualmente en los casos en que la víctima es su madre, o en aquellos casos en los que las víctimas es su padre.

 

Por todo ello desde este Centro Jurídico Tomás Moro instamos al señor García-Page a que la futura normativa amplíe también la protección a todos los menores que han tenido que sufrir la perdida de sus padres a manos de sus madres, y de esta manera, aunque los menores tengan a sus madres vivas cumpliendo condenas, podrán beneficiarse de los recursos públicos para evitar una contradicción jurídica.

 

Una legislación que no trate igual a los menores víctimas de violencia doméstica, independientemente del sexo del agresor, e independientemente del sexo de la víctima, supondría un ataque frontal al principio de igualdad reconocido en el artículo 14 de la Constitución que consagra en nuestro ordenamiento el principio de igualdad ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

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