El TS plantea cuestión de inconstitucionalidad para que los menores transexuales puedan optar a la rectificación registral.

El TS plantea cuestión de inconstitucionalidad para que los menores transexuales puedan optar a la rectificación registral.

El alto tribunal considera que si el menor tiene suficiente madurez, no debería esperar a la mayoría de edad para solicitar el cambio en la mención registral del sexo y del nombre.


El Tribunal Supremo ha planteado cuestión de inconstitucionalidad en relación con el artículo 1 de la Ley 3/ 2007 que regula la rectificación en el registro del sexo y nombre de las personas. El Pleno de la Sala Primera alberga dudas de que ese artículo número 1, por el que se exige la mayoría de edad para solicitar el cambio en el registro, puede conculcar derechos fundamentales de los menores de edad.

 El Pleno ha analizado el caso de un menor de edad que el mes pasado cumplió 14 años y que al nacer fue inscrito con sexo y nombre de mujer pero que desde muy pequeño se sintió varón y prefirió usar un nombre masculino. En su demanda, presentada por sus padres relata episodios donde se hace patente la diferencia entre el sexo que le fue asignado al nacer y el sexo que " siente" como suyo, situaciones que le provocan sufrimiento y humillación.

La Sala ha valorado que se trata de un menor con suficiente madurez y que realiza una petición seria por encontrarse en una situación estable de transexualidad.

 El auto de la Sala analiza la evolución de su propia doctrina sobre la materia, la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, así como las resoluciones, recomendaciones e informes de las instituciones internacionales sobre el reconocimiento de la transexualidad.

El Tribual repasa el tratamiento que la jurisprudencia, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y el Tribunal de Justicia de la Unión Europea han hecho de la cuestión relativa a la solicitud de rectificación de la mención del sexo y el cambio de nombre en la inscripción de nacimiento de las personas transexuales, y a partir de ello extrae las siguientes conclusiones:

1.- Ha de facilitarse a las personas transexuales el cambio de la mención del sexo y el nombre en la inscripción de nacimiento y demás documentos de identidad mediante procedimientos rápidos y eficaces;

2.- Ha de protegerse la intimidad y dignidad de la persona transexual, y evitar que se vea sometida a situaciones humillantes

3.- Este tratamiento jurídico de la transexualidad es consecuencia directa del principio de respeto a la dignidad de la persona y al libre desarrollo de la personalidad , del derecho a la integridad física y moral, del derecho a la intimidad y del derecho a la protección de la salud.

Tras ello, el Tribunal expresa sus dudas sobre la constitucionalidad de la exigencia de la mayoría de edad como requisito para solicitar el cambio de la mención registral del sexo y del nombre.

Señala la Sala que cualquier limitación en el ejercicio y disfrute de los derechos fundamentales por parte de los menores de edad debe tener una justificación adecuada y proporcionada. En este sentido, afirma que el enjuiciamiento de la proporcionalidad de la medida puede superar su primera fase, el juicio de adecuación, esto es, que la medida restrictiva del derecho fundamental esté efectivamente dirigida a un fin que constitucionalmente justifica la restricción del derecho y es apta para la consecución del fin perseguido, fin que en este caso sería el principio de seguridad jurídica, en su aspecto de estabilidad del estado civil.

Sin embargo, cuando se trata de un menor con suficiente madurez, que realiza una petición seria por encontrarse en una situación estable de transexualidad, y cuando la discrepancia entre el sexo psicológico y el registral le provoca unos sentimientos de vulnerabilidad, humillación y ansiedad incompatibles con las exigencias del derecho a la integridad moral del art. 15 CE y a la salud, entendida en su sentido más integral de bienestar físico y moral, del art. 43 CE , y le expone al conocimiento público de su condición de transexual cada vez que ha de identificarse en el ámbito escolar, de relaciones con las administraciones públicas, etc, con la vulneración que ello supone de su derecho a la intimidad del art. 18.1 CE, el Tribunal duda de que la restricción que supone la exigencia de la mayoría de edad para poder solicitar el cambio en la mención registral del sexo pueda superar el juicio de necesidad o indispensabilidad, esto es, que la medida restrictiva del derecho fundamental sea estrictamente indispensable para preservar los derechos constitucionales que la justifican, porque no pueda encontrarse otra medida que implique una alternativa menos gravosa. Y también duda de que pueda superar el juicio de proporcionalidad estricta, esto es, que exista un equilibrio entre las ventajas y perjuicios que inevitablemente se generan cuando se limita un derecho a fin de tutelar otro derecho constitucionalmente protegido, realizando una valoración confrontada de intereses particulares y generales contrapuestos, lo que exige tomar en consideración todas las circunstancias relevantes del caso concreto

En definitiva, el Tribunal tiene serias dudas de que la exigencia de estabilidad en el estado civil, que enlaza con el principio de seguridad jurídica, constituya un límite proporcionado que justifique una restricción tan importante de los derechos fundamentales del menor transexual.

El Auto cuenta con el voto particular de un magistrado que considera innecesario plantear la cuestión de inconstitucionalidad porque entiende que la justificación de la limitación de los derechos fundamentales (integridad física y moral, intimidad y salud) que deriva de la exigencia de la mayoría de edad radica, precisamente, en que la mayoría de edad está ligada a la constatación del cambio de identidad sexual, presupuesto del cambio de la mención registral del sexo para cualquier persona.

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