Nueva vuelta de tuerca: “el incestimonio”

Nueva vuelta de tuerca: “el incestimonio”

Por Valentina Orte


A lo largo de la historia la sociedad ha estado siempre en permanente transformación. Pero durante los últimos 50 años los cambios sufridos han sido tremendamente profundos y sobre todo rápidos, muy rápidos. Tanto, que los soportes sobre los que se asentaba se están tambaleando. Uno de estos pilares es el conjunto de valores que perfeccionan al hombre: los valores morales. Pero desgraciadamente estos valores han dejado de ser apreciados,  ya no se tienen en cuenta y, por tanto, poco o nada influyen en las relaciones sociales. Vivimos, sin duda, una crisis de valores que genera una crisis social.

Efectivamente, estas normas morales han sido siempre el limitador real de la interacción social entre los seres humanos y su negación es la causa principal de la crisis social que actualmente padecemos. Sin una ética de valores adecuada se nos hace difícil relacionarnos con otras personas ya que los valores no sólo son una cuestión personal, sino que repercuten en todos los ámbitos de la sociedad. De esta manera las crisis de valores personales constituyen un problema social, del cual se derivan las acciones y conductas poco éticas que día a día vemos en nuestro entorno, tanto en el ámbito económico como en el político así como en las organizaciones públicas y privadas.

 

Especialmente peligroso es la pérdida de esos valores en el ámbito de la comunicación y de la cultura, por la influencia que poseen sobre la “mass media”. Es por ello necesario comentar lo ocurrido en el canal de televisión "Tele 5", líder de audiencia en España y propiedad del grupo "Mediaset" (uno de los dos gigantes audiovisuales que monopolizan, junto a Atresmedia, la "pluralidad" de los medios televisivos en España), vuelve a anticiparnos cuál es la dirección hacia la que se orientan las "desnortadas" y manipuladas sociedades occidentales. Sin duda a destruir la sociedad.

Esa dirección implica imponer su proyecto totalitario de ingeniería social para lo cual consideran básico comenzar por lo que llaman “educar en la ideología de género” obligatoriamente en todos los colegios públicos y concertados, y por tanto vulnera el derecho de las familias a decidir sobre la educación moral de sus hijos. La ley, que según el PP responde a "un profundo cambio social", prohíbe las conocidas como "terapias de conversión de orientación sexual e identidad de género", al señalar que no deben ser "aplicadas en ningún caso". Ha sido aprobada la propuesta del PSOE de sancionar "toda intervención médica, psiquiátrica, psicológica, religiosa o de cualquier otra índole que persiga la modificación de la orientación sexual o de la identidad de género de una persona". Y se pide a los medios de comunicación de titularidad autonómica y aquellos que perciban ayudas, subvenciones o fondos públicos de la Comunidad de Madrid, que deben promover la concienciación, divulgación y transmisión de la inclusión social y el respeto a la diversidad sexual, identidad y expresión de género, emitiendo contenidos que contribuyan a una percepción de las personas LGTBI exenta de estereotipos y eliminando el uso de lenguaje sexista u ofensivo hacia las personas LGTBI.

Pero a pesar del impulso que le dan y de la bochornosa campaña con que atacan a quienes defienden la verdad que la biología refrenda, les parece insuficiente, de modo que como ocurrió con otros aspectos, quieren, en una nueva y terrible vuelta de tuerca hacia la devastación y ruina de la sociedad, introducir una aberración más, como es el incesto, que sabido es que se trata de la relación sexual entre familiares consanguíneos muy cercanos o que proceden por su nacimiento de un tronco común. En nuestras sociedades, el incesto y la poligamia son duramente condenados tanto por la ley como por la moral, a pesar de lo cual el programa "Cámbiame" de la mencionada televisión T5 lo programa y jalea sin ningún pudor en horario infantil.

En el caso que nos ocupa, los sufrientes esclavos de la sociedad tradicional y paternalista a liberar, (la emisora dixit), eran una pareja sentimental, por nombre Dani y Ana, que proclamaban al mundo sus relaciones carnales a pesar de ser, o quizá precisamente por ello, hermanos por parte de padre. Así que, además de novios, los felices candidatos eran hermanos. Y presumían de ambas cosas, hablando de su aparente historia de amor, realmente una historia incestuosa, entre las risas, los aplausos y la connivencia de los presentadores y el público asistente. Quizá, como es notorio, la mayor parte de esos artilugios para idiotizar aún más a la masa, como son los programas televisivos contemporáneos, está perfecta y cuidadosamente "cocinada", de tal forma que sus protagonistas pueden no ser reales sino actores y actrices del montón, que imagino disculparán su colaboración en esos espectáculos con el consabido "de algo hay que vivir", sin preocupación por el mensaje amoral que transmiten.

Independientemente de si las criaturas en cuestión eran reales o sólo interpretaban, su historia era propia de un guión barato, como suele ser el discurrir de los mortales cuando no tienen en perspectiva empresas que los trasciendan. Hermanos de padre, Dani y Ana se conocieron por las redes sociales y ahora mantienen una relación que sus padres ignoran. Iban al programa, por lo tanto, a anunciar que querían contraer matrimonio pese a ser hermanos, un "incestimonio" (por lo civil, obviamente, aunque el otro... todo se andará). Mientras, la presentadora del programa, Marta Tomé,  entusiasmada, “motu proprio” o por dirección de la empresa, lanzó las consignas propias de este tipo de adoctrinamiento mental: «Nosotros apoyamos el amor, la libertad, y sobre todo, que la gente venga aquí a hacer cosas como ésta, que dan sentido a nuestro programa, nos hace muy felices. ¡Chicos, que seáis muy felices!».

No sabemos si Dani y Ana han empezado ya a disfrutar de su felicidad tras anunciar al mundo su relación, o tras haber cobrado lo estipulado para interpretársela a esta sociedad democrática tan falta de liberaciones variadas, pero sí podemos constatar una vez más, tras ver cómo Tele 5 sigue siendo líder de audiencia en España con semejante basura, que el proyecto de "hombre nuevo democrático" está en España, laboratorio mundialista de referencia, francamente avanzado.

Por desgracia para una sociedad sana este espécimen parece que abunda más de lo que podría pensarse. En La Razón aparece la noticia de que una madre y un hijo han sido declarados culpables de incesto, les impiden estar juntos pero violan la orden y siguen juntos porque están “locamente enamorados”. El incesto madre-hijo, solo está permitido en dos culturas, entre los Kubeo de. Sudamérica y los Watusi de África, dos tribus arcaicas ¿podríamos pensar que lo que los “civilizados” consideran “avance progresista” es una regresión hacia lo primitivo?

Juan Manuel de Prada, ha definido el "hombre nuevo democrático" como mezcla del hombre-masa de Ortega, del hombre unidimensional de Marcuse y del hombre programado de Skinner. Progresivamente se le desconectan sus estructuras intelectivas superiores de los impulsos vitales, que dejan de estar controlados por la inteligencia para convertirse en meras expresiones de la voluntad, y se le infunde la ilusión de que tales deseos e impulsos vitales suyos - expresión ‘auténtica’ de su voluntad y centro guía de su existencia - deben ser atendidos sin más.  Para ello, es necesario "desarraigar al ser humano, arrancar las raíces que lo nutren de una vida moral, intelectual y espiritual. Debe comenzarse, por supuesto, con el desarraigo espiritual, pues es en su enraizamiento con Dios donde el hombre encuentra explicaciones a su razón de ser en el mundo, a su procedencia y destino final”.

Una vez logrado este desarraigo espiritual, nada más sencillo que lograr su desarraigo existencial, pues una vida, privada de causa y destino, es inevitable que acabe pudriéndose, enmarañándose de angustia, entregándose al vacío existencial, flotando en el marasmo del tedio o de la búsqueda desnortada de analgésicos que mitiguen su pudrición, su angustia, su vacío y su tedio". (Juan Manuel de Prada "Hombres nuevos")

Un desarraigo existencial que lleva al desarraigo intelectual y al desarraigo moral, pues tras la verborrea de amor y felicidad, libertad, igualdad y derechos, se esconde el totalitarismo más perverso, conducente a la disolución de cualquier atisbo de humanidad en el ya casi "producto" humano. No se trata de una cosificación de la naturaleza humana fruto del materialismo rampante que liberales y progresistas se han empeñado en propagar como una peste. Se trata de un paso más, de la dilución del ser humano, convirtiéndolo en un nuevo trans, sin otros límites que los que los manipuladores dispongan. Nada más manejable que un individuoide despojado de su libre albedrío y de su autonomía moral, un ser desprovisto de identidad al que poder calzarle la que en cada momento más convenga al poder manipulador.

 

Durkheim[1] lo explica distinguiendo entre el cuerpo y el alma y el eterno conflicto entre ambos. El cuerpo representa las pasiones; el alma, la moralidad común en la  civilización que “se contradicen y  niegan mutuamente”. Evidentemente él deseaba que el alma triunfara sobre el cuerpo: “Es la civilización la que ha hecho al hombre tal como es: es lo que le distingue del animal; el hombre sólo es hombre debido a que ha sido civilizado” (1914-1973). Es la búsqueda insaciable del placer lo que lleva al hombre a perder los límites de su libertad, a caer en lo que llama la “libertad social”, causada por una moral colectiva, una conciencia  colectiva modelada por el “hecho social”[2], fácilmente reconocible en el caso que nos ocupa por el lavado de cerebro y consignas transmitidas a través de algunos medios de comunicación.  Añadió que, cuando la moral no constriñe lo suficiente, cuando se carece de  un concepto claro de lo que es una conducta apropiada y aceptable y de lo que no lo es, se produce el debilitamiento de la moralidad común o Anomia.

Robert K. Merton,[3] por su parte, puntualizó ese concepto aseverando que es sinónimo de falta de leyes y control en una sociedad y que su resultado es una gran insatisfacción por la ausencia de límites en cuanto a lo que se puede desear. Es decir, serían los gobiernos y parlamentos (aquellos encargados de promover leyes) quienes deberían encargarse de cortar esta deriva, esta amoralidad de la sociedad que terminará destruyéndola.

Sin embargo, vista la pasividad de estos poderes que unas veces consienten, otras imponen y hasta persiguen a quienes defienden sus valores, cabe preguntarse si, en definitiva, no será éste el fin último de todos estos programas. De momento, parece que ya hay una parte de la sociedad que no está dispuesta a decir Así sea al consejo ético de Moisés; aquél que decía:

 

“Maldito el que se acueste con su hermana, la hija de su padre o de su madre." Y todo el pueblo dirá: “Amén."

Deuteronomio 27:20-23[4]

 


[1] Émile Durkheim:  (Épinal, 1858 - París, 1917) Sociólogo, pedagogo y antropólogo francés, uno de los pioneros en el desarrollo de la moderna sociología. Aunque no pertenece estrictamente al campo de la antropología, Emile Durkheim es considerado como uno de los padres de las ciencias sociales. Aportaciones valiosas suyas a lo que luego fue la antropología (recordemos que Malinowski, Mauss y los primeros etnógrafos se consideraban sociólogos) fueron el concepto de hecho sociológico y una metodología claramente científica de análisis social. Es en este sentido donde cobra relevancia Emile Durkheim como sociólogo, ya que defendió la autonomía científica de la sociología y la aplicación del método científico al estudio de los fenómenos sociales. Su obra constituye un pilar en el proceso de institucionalización de la sociología como ciencia y en la posibilidad de aplicación práctica de las conclusiones sociológicas. (aquí se origina su definición de los "hechos sociales", que para su estudio científico deben ser -en palabras suyas- "tratados como cosas").

[2] El hecho social es un concepto básico en la sociología y la antropología. Fue acuñado por el francés Émile Durkheim en su libro Las reglas del método sociológico (1895). Refiere a todo comportamiento o idea presente en un grupo social, sea respetado o no, y sea compartido o no.

[3] Nacido en Filadelfia en 1910 de una humilde familia judía emigrante, Merton pasa pronto desde las bandas juveniles de su ciudad natal a obtener un BA por la Universidad de Temple, y de ésta al programa de doctorado de Harvard donde se forma bajo Sarton, Sorokin, Henderson y Parsons, leyendo su tesis en 1936. Ese mismo año publicará, en el primer número de la American Sociological Review,uno de sus más citados artículos: Las consecuencias no intencionadas de la acción intencional. Por su riqueza y variedad, resulta difícil sintetizar las numerosas aportaciones de Merton a los más variados campos de la sociología. Autor de más de 20 libros y 200 artículos, maestro de numerosos profesores (entre otros, Juan José Linz), ha sido presidente de la Asociación Americana de Sociología, y era doctor honoris causa por 20 universidades, entre ellas, la Universidad Complutense de Madrid.

[4] El Deuteronomio, es un libro bíblico del Antiguo Testamento. Se trata  del discurso con el cual el legislador, Moisés, se despide de su pueblo en los llanos del Moab (Deut. 1:5).insistiéndoles en la necesidad de mantener un código ético en la vida. Está dirigido a los judíos, pero, en realidad lo es para toda la Humanidad

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