#Denuncia 21: Rompen la peana de la Cruz de Callosa usando un martillo neumático, contra la orden judicial

#Denuncia 21: Rompen la peana de la Cruz de Callosa usando un martillo neumático, contra la orden judicial

Objeto de la denuncia: Ataque a la libertad religiosa, ofensa a los sentimientos religiosos y daños al patrimonio.

Fecha: 12 de febrero de 2018

Lugar: Callosa de Segura (Alicante)

Conducta cristofóbica:

El Ayuntamiento de Callosa inició el pasado día 12 de febrero los trabajos para retirar el pedestal de la Cruz derribada el 28 de enero entre un fuerte cordón policial ordenado por la Subdelegación del Gobierno.

Horas después del derribo de la Cruz el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV) ordenó parar su retirada, a la espera de que se resolviera un recurso al respecto. Finalmente, la semana pasada el TSJCV autorizó la retirada de la Cruz de Callosa pero obligó al Ayuntamiento a conservar sus elementos para hacer viable su reconstrucción, por si otra decisión judicial posterior obligase a reponerla. Una decisión contradictoria que se enmarca en una abierta injusticia, pues la Cruz estaba dedicada a 81 personas asesinadas por el Frente Popular en Callosa, y no hay en España ninguna ley que impida la conservación de monumentos dedicados a personas inocentes que han sido víctimas de crímenes de guerra.

El TSJCV indicó en su decisión avalando la retirada de la Cruz que debería hacerse “custodiando adecuadamente todos los elementos -pedestal y cruz-“, con el fin de que “pueda el conjunto ser reconstruido en el supuesto de que triunfe la pretensión del actor”. 

No obstante, el Ayuntamiento de Callosa ya incumplió ese mandato judicial de conservar las partes del monumento durante el derribo de la Cruz, pues su base fue cortada con mediante elementos mecánicos que dañaron la base de la cruz para cortarla. Este agresivo método cabe atribuirlo a las prisas del Ayuntamiento (en manos del PSOE y con el apoyo de Podemos e Izquierda Unida) por derribar la Cruz antes de que el TSJCV se pronunciase, unas prisas que el propio Tribunal criticó la semana pasada: “No se entiende por qué la Administración, que había esperado dos años para proceder al desmontaje de la Cruz no puede esperar dos días, que eran los que quedaban para resolver la apelación”, señaló el auto del TSJCV. Esa forma de derribar la Cruz ha supuesto una afrenta para todos los vecinos de Callosa que se han movilizado durante 400 días para reclamar la conservación del monumento.

Lejos de corregir su afán de humillar a los cristianos, la retirada del pedestal volvió a hacerse de una forma agresiva, utilizando un martillo neumático como los que se usan para abrir zanjas en el asfalto para el alcantarillado. 

A pesar de lo que acabamos de ver, ayer el alcalde de Callosa, el socialista Fran Maciá, aseguraba a la agencia Efe que la retirada de la pena se haría “con sumo cuidado”, y que el objetivo es que todo “quede ordenado y numerado” para que, en caso de reconstrucción, “estén todas las piezas ubicadas”. ¿Su idea del sumo cuidado incluye usar un martillo neumático para romper la losa que cubría la peana? Y lo de ordenar y numerar las piezas del monumento, ¿cómo cuadra con dejar la plaza llena de cascotes como resultado del trabajo de destrucción hecho este lunes? Pero teniendo claro que no se puede esperar de ese alcalde el respeto merecido a ese monumento, hay una pregunta cuya respuesta es más apremiante: ¿piensa hacer algo el TSJCV ante este nuevo incumplimiento de una de sus órdenes? ¿O saltarse sus mandatos sale gratis si lo hace un político?

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